Cuenta de becas de empoderamiento

Consideraciones importantes para los padres antes de hacer el cambio de la escuela pública

Administrado por el Departamento de Educación de Arizona, el programa Cuenta de becas de empoderamiento (ESA, por sus siglas en inglés) permite a las familias usar fondos públicos para pagar los aranceles de una escuela privada o servicios de enseñanza, clases de apoyo o terapia a domicilio. Los estudiantes que reúnen los requisitos necesarios en determinadas categorías reciben el 90 % de los fondos que, de otro modo, serían destinados a su distrito escolar público. ¿Qué deben tener en cuenta los padres antes de solicitar o aceptar el programa ESA para sus hijos?

ASPECTOS ESENCIALES
Los beneficiarios de ESA aceptan retirar a sus hijos de la escuela pública e inscribirlos en una escuela privada o coordinar educación a domicilio en materias como lectura, gramática, matemáticas, estudios sociales y ciencias. El programa establece requisitos específicos sobre cómo se deben administrar los fondos y registrar los gastos realizados.

Una vez que ESA autoriza a un estudiante, no es necesario que los padres vuelvan a solicitar el programa, siempre que mantengan la cuenta de su hijo(a) al día y sigan participando en el programa. Junto con la solicitud inicial, los padres deben presentar el certificado de nacimiento de su hijo(a) y una constancia de residencia en Arizona. En el caso de un niño con discapacidad, los padres deben incluir un Plan de educación individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) o un informe del Equipo de evaluación multidisciplinario (MET, por sus siglas en inglés). Las solicitudes se aceptan durante todo el año. Una vez aprobada la solicitud, los fondos se transfieren a la cuenta del estudiante en forma trimestral.

Tradicionalmente, los estudiantes debían asistir a una escuela pública de Arizona durante 100 días antes de poder solicitar este programa. El 29 de septiembre de 2021, se modificó este requisito y se estableció que debían ser 45 días del año escolar anterior. Las horas de clase en línea en una escuela pública también se contabilizan para cumplir con este requisito de asistencia. Los alumnos incluidos en determinadas categorías, como las familias de militares o los alumnos entrantes de preescolar y jardín de niños con discapacidades, están exentos de este requisito de asistencia.


Los fondos restantes de ESA serán transferidos al siguiente año escolar. Los estudiantes pueden abandonar el programa y volver a solicitarlo más adelante, siempre que sus cuentas estén al día, explicó Morgan Dick, funcionario de información pública del Departamento de Educación de Arizona. Si deciden abandonar el programa, los fondos se retienen durante tres años y, en caso de no regresar, se devuelven al fondo general del estado. Esto es válido únicamente para los padres que no renuevan su contrato con ESA anualmente.
Por ejemplo, Kimberly Poeling usa el programa ESA para dos de sus hijos. Este año, Poeling decidió enviar a su hijo, de 10 años, nuevamente a la escuela pública porque extrañaba el entorno social de las aulas. El hecho de saber que podía regresar a ESA más adelante la ayudó a tomar esa decisión. Poeling planea abogar por un IEP sólido para que la escuela pública atienda las necesidades de su hijo, incluida su dislexia. Su hija, de 7 años, con múltiples discapacidades y una discapacidad sensorial significativa, continuará en el programa. Poeling también integra el Consejo Asesor de Padres de ESA.

Arizona fue el primer estado en ofrecer un programa de este tipo y, hoy en día, otros nueve estados ofrecen un programa similar, señaló Dick. ESA se desarrolló inicialmente en 2011 para ofrecer opciones educativas adicionales a los estudiantes con necesidades especiales; hoy en día, la elegibilidad del programa ESA se amplió a un total de 10 categorías de elegibilidad. Estas categorías son las siguientes:

  • Estudiante de preescolar con una discapacidad
  • Estudiante de preescolar y escuela primaria con una discapacidad
  • Estudiante con un padre militar (en servicio activo)
  • Estudiante con un padre militar (fallecido en cumplimiento del deber)
  • Estudiante con un progenitor legalmente ciego, sordo o con problemas auditivos
  • Estudiante que asiste a una escuela con calificaciones D o F
  • Estudiante que reside en una reserva indígena estadounidense
  • Hermano(a) de un beneficiario de ESA actual o anterior
  • Estudiante que estuvo bajo la tutela de los tribunales
  • Estudiante que fue beneficiario de ESA anteriormente

Alrededor de 10 000 alumnos participan de ESA, y la mayoría son alumnos con necesidades especiales inscriptos en escuelas privadas, señaló Dick. Según el último informe trimestral de ESA, al 30 de junio de 2021 se contabilizaron 9669 estudiantes activos en el programa ESA. En el caso de los estudiantes que califican para las categorías de discapacidad, los fondos para el estudiante dependen de la categoría de elegibilidad principal del menor en el IEP.

POR QUÉ LOS PADRES ELIGEN ESA
Los padres que usan este programa mencionan ventajas como la posibilidad de personalizar la educación de sus hijos usando técnicas y terapias específicas que brindan mejores resultados para sus familias. Las personas noctámbulas pueden dormir hasta tarde y coordinar clases particulares a domicilio durante las tardes. Los estudiantes que prefieren las actividades prácticas pueden participar en proyectos de ciencia o en actividades de aprendizaje similares, y los padres pueden relacionar todas las lecciones de las diferentes materias con un tema de interés.

Los padres que usan los fondos de ESA para la educación privada pueden afrontar el costo, algunas veces elevado, de la enseñanza en instituciones dedicadas a la educación de estudiantes con necesidades especiales. Las ventajas de estas escuelas privadas pueden incluir clases con grupos más reducidos y un plan de estudios diseñado específicamente para estudiantes con discapacidades.
Los padres de niños inmunodeprimidos también valoran la flexibilidad que les ofrece ESA. La incertidumbre sobre las condiciones de la escuela y la preocupación por la pandemia de COVID-19 hicieron que Desiree Heiser decidiera participar en ESA para sus dos hijos, un niño de 7 años con autismo y una niña de 9 años con TDAH. Su hijo sufre de asma y tiene problemas respiratorios; lo que significa que podría terminar internado a causa de un simple resfrío. Comenzaron con ESA en otoño de 2020 debido a los riesgos y la preocupación de que asistiera a una escuela durante la pandemia de COVID-19, lo que fue una decisión acertada para la familia. Viven en Florence.
«Está más saludable que nunca», afirmó Heiser sobre su hijo. «Durante la temporada de resfríos y gripe, se enfermaba una vez al mes». La educación de su hijo en el hogar les permitió a él y a toda su familia mantenerse saludables, señaló Heiser.

El hijo de Kathy Visser, que hoy tiene 17 años, fue uno de los primeros participantes del programa ESA, y su familia permanece en el programa desde entonces. El hijo de Visser tiene una deficiencia ortopédica, autismo y discapacidad visual. Gracias a ESA, pudo contratar a un profesor de personas con discapacidad visual para que trabajara con su hijo durante sus horas de mayor rendimiento, es decir, de 6 a 9 a. m. Cuando asistía a la escuela pública, al ingresar al aula, su horario óptimo para aprender ya estaba por finalizar.

La mayor parte del tiempo han usado ESA para la educación en el hogar y Visser la complementa con la participación en grupos comunitarios. Anteriormente, pagaba para que su hijo asistiera a una escuela privada en el noreste de Phoenix, pero sentía que su hijo necesitaba más apoyo individual para su rendimiento académico y sus habilidades de funcionamiento ejecutivo. Su plan es seguir usando ESA hasta que cumpla 22, y luego analizarán las opciones universitarias.

Jenny Clark tiene cinco hijos en este programa, tres con su propio IEP y dos, como hermanos. La familia también utiliza ESA para la educación en el hogar; en su caso en particular, incluye clases particulares para el tratamiento de la dislexia, enseñanza de la escritura manuscrita y equinoterapia.

«Podemos crear recursos sólidos para nuestros hijos, que no hubiésemos podido lograr sin ESA», señaló Clark. También pudieron utilizar uno de los fondos de ESA de su hijo para pagar una evaluación neuropsicológica exhaustiva, que podría derivar en un cambio en la categoría de elegibilidad de su hijo y de los fondos relacionados de ESA.


LOS DESAFÍOS DEL PROGRAMA PARA PADRES
Para ciertas familias, algunas de las desventajas del programa podrían ser la documentación y los registros que se deben presentar. Hoy en día, la mayoría de estos procedimientos se pueden realizar en línea y se han ido mejorando a lo largo de los años para facilitarle el trabajo a los padres.


Las familias en los colegios privados también han visto cómo las instituciones deciden mudarse o cerrar sus puertas sin previo aviso, lo que obliga a los padres a conducir más kilómetros o tener que buscar otras alternativas. Muchos colegios privados no ofrecen servicio de autobús, y los fondos de ESA no pueden utilizarse para pagar costos de transporte.


Los padres que aceptan ESA también renuncian al derecho de su hijo(a) a recibir una educación pública gratuita y apropiada (FAPE, por sus siglas en inglés) y libera al distrito escolar de toda obligación de educar al estudiante. Cuando ESA así lo requiera, los padres pueden regresar a su distrito escolar público para solicitar una nueva evaluación. Los distritos escolares suelen actualizar los informes MET cada tres años.

Si el estudiante asiste a una escuela privada ubicada fuera del distrito donde viven sus padres, es posible que deban comunicarse con otro distrito escolar para obtener un nuevo MET. En ese caso, los padres deben comunicarse con el Departamento Departamento de Educación Especial de su distrito para obtener más información sobre este procedimiento.

Los mellizos de Stacey Plant, que hoy tienen 18 años, tienen un trastorno del espectro autista, y la mayor parte de su educación se llevó a cabo en colegios públicos. Cuando comenzaron el secundario, ella cuestionó el nivel de apoyo académico y social que recibía uno de los mellizos. Su familia solicitó ESA y utilizó el programa para que él asistiera a una escuela privada en Northeast Valley, mientras que su hermano permaneció en la escuela pública.

Su hijo terminó el primer año en la escuela privada, y parecía haber sido una opción adecuada. Sin embargo, ese verano la familia recibió un correo electrónico de parte de la escuela privada en el que se le informaba que su hijo ya no era apto para el programa de la escuela. Se esforzaron por encontrar algún otro plan y, finalmente, decidieron enviarlo de regreso a la escuela pública con su hermano mellizo para comenzar su segundo año.

El regreso a la escuela pública fue una buena opción para el hijo de Plant, que ahora está en el último año. Este año, los mellizos llevan a cabo pasantías y participan en la Rehabilitación Vocacional a través de su escuela.

Otra inquietud de las familias es que los colegios privados para niños con necesidades especiales podrían aislar a los estudiantes de sus compañeros habituales. En la escuela privada anterior del hijo de Plant había un comité que recibía a los estudiantes todas las mañanas a medida que ingresaban, pero ella tenía la sensación de que la mayoría de los estudiantes pasaban tiempo solos. En la escuela pública, su hijo está rodeado de estudiantes habituales durante las materias optativas y en el horario de almuerzo.

Kelly Randall y su familia decidieron usar ESA cuando su hijo, Nathan, debía comenzar la escuela secundaria. Su hijo tiene autismo y se decidieron por una escuela especializada en autismo en East Valley, ya que pensaron que se adaptaría mejor a sus necesidades. La profesora de su hijo tenía dos hijos con autismo, por lo que Randall sintió una conexión inmediata. Pero Nathan extrañaba los aspectos más tradicionales de la escuela pública, como los anuncios matutinos. En el receso de invierno, comenzó a decirles a sus padres que extrañaba a sus amigos de la escuela pública y quería regresar.

«Siempre le había gustado la escuela, así que me tomé muy en serio sus inquietudes», señaló Randall. «Fue maravilloso verlo defender sus propios intereses». Su hijo volvió a la escuela secundaria pública al año siguiente y fue más feliz allí. Se graduará este año lectivo.

Es posible que a los padres también les preocupe que, a causa de este programa, sus hijos se pierdan las actividades extraescolares o los programas técnico-vocacionales. Las familias pueden comunicarse con la escuela pública de su barrio para conocer las actividades extracurriculares. También pueden ponerse en contacto con el programa técnico-vocacional correspondiente a fin de consultar por los costos para poder participar.

Al igual que en la mayoría de las decisiones relacionadas con el cuidado de un menor con necesidades especiales, la participación en el programa ESA se debe analizar detenidamente. Las familias pueden consultar más información en el sitio web de ESA (https://www.azed.gov/esa) para decidir si es la opción adecuada para sus hijos.

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